viernes, 17 de abril de 2015

Tener un hijo, plantar un árbol y... ¡Aventuras en familia!



Pues después de mucho trabajo, correcciones y de algunos contratiempos, por fin podemos gritarlo a los cuatro vientos, llenas de orgullo y emoción: ¡Ya está aquí nuestro libro, "Aventuras en familia"!

Aventuras en familia es una guía pensada y escrita por madres viajeras, con el objetivo de ofrecer experiencias diferentes a nuestros hijos. No es una guía al uso, es un conjunto de sugerencias de lugares y vivencias diversas que puede disfrutar la familia completa. Distintas actividades y paseos, desde los más tranquilos a los más activos, para que nuestros hijos aprendan mientras se divierten, para que descubran, jueguen, investiguen, se asombren y se formen como pequeños viajeros.

¿Qué encontrarás en "Aventuras en familia"?


Un amplio paseo por todas las provincias españolas. En cada una de ellas sugerimos visitas o actividades para hacer en familia. Museos y talleres, naturaleza y cultura, pero siempre guiados por la curiosidad e intentando ofrecer algo diferente. Son 181 propuestas especialmente seleccionadas para que los mas chiquitos de la familia den sus primeros pasos como viajeros. Hay mucho juego y diversión, y también actividades que nos llevan a conocer el patrimonio histórico de los lugares que visitamos. Hay experiencias insólitas y lugares que esperamos se guarden en la memoria familiar. Y siempre, una pizca de aventura.

Las autoras de "Aventuras en familia"


María Victoria Rodríguez me ha acompañado en este viaje aportando su profesionalidad, su tesón, su paciencia, sus ánimos y buen humor. Publica su labor en El próximo viaje, en Diario del Viajero, en Qué comer dónde y en las colaboraciones en otros muchos medios. Para completar un poco su retrato, dejo el apunte biográfico que acompaña a Aventuras en familia:

"Los viajes han estado presentes en mi vida desde la mas tierna infancia. Miembro de una familia dispersa por el mundo, desde niña me acostumbré a aeropuertos, estaciones y carreteras. La curiosidad llenó mis ojos y sembró mil preguntas que poco a poco, kilómetro a kilómetro, fui respondiendo para dejar espacio a otras nuevas. Los viajes fueron después el entorno de mi formación profesional y de mi trabajo como agente de viajes durante muchos años. Organicé y acompañé las rutas de miles de viajeros. Y en mi tiempo libre, también viajaba. Siempre escribiendo, contando, recordando e inspirando (o aburriendo) a amigos y clientes. Al ver crecer mi propia familia, la hermosa tarea de forjar pequeños viajeros, fue el motor de muchas travesías. Hoy en día, convertida en blogger profesional, muchas de esas historias son la base de los posts que publico en mi blog El Próximo Viaje y en Diario del Viajero. Con ese espíritu de aprendizaje y diversión, escribimos estas líneas, pensando en nuestros propios hijos (y en los tuyos) y en el mejor legado que podemos dejarles: una mente abierta para explorar cada metro del camino y para aprender de cada experiencia."

Vicky dedica este libro a Marta y Horacio, sus padres y a Maia y Jana, sus hijas.

Y aquí la otra autora, Eva María Cánovas (Eva Paris en estos lares), que escribo en estas páginas de Voy de viaje (aunque con largos intervalos) desde 2006. Formo parte del equipo del blog de viajes Diario del Viajero y escribo sobre maternidad, niños y ocio en familia en Bebés y más. Os dejo también mi apunte biográfico:


"Desde pequeña he estado muy unida a los libros y a los viajes, trasladándome a mundos increíbles desde las páginas de los cuentos y a otros más cercanos desde el asiento trasero del coche familiar. Después de licenciarme en Filología Hispánica y Catalana (cómo no, entre libros) ejerzo como profesora. Adoro intercalar en las clases anécdotas acerca de mis viajes y buscar en el mapa toda referencia geográfica de los títulos que caen en mis manos. Pronto empecé a escribir en mi propio blog nuevos periplos y ahora también los cuento en Diario del viajero y en Bebés y más. La llegada de mis hijas me ha mostrado una pasión desconocida que se suma a la lectura, la escritura y las maletas. Y todo se combina para seguir descubriendo mundo en la mejor compañía."

Dedico este libro a Mar y a Emma, mis hijas.

¿Dónde conseguir "Aventuras en familia"?


Gracias a la tarea de la Editorial Grijalbo del grupo Penguin Random House, "Aventuras en familia" tiene una amplia distribución y se puede encontrar fácilmente en las principales librerías y online a un precio de 14'90 euros:

Grijalbo: Me gusta leer

El Corte Inglés
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LibroLibro
Agapea
Librería Cervantes

martes, 14 de abril de 2015

14 secretos de York que probablemente no conocías


Seguimos deteniéndonos en una ciudad de cuento, York, con su aire medieval y vikingo, que nos deja sabor a chocolate y fish and chips, a helados callejeros y pasteles de carne... York, una ciudad histórica de la cual rescatamos unos cuantos secretos para deleite del viajero y del curioso. ¿Me acompañáis?

Curiosidades de York

  • Las murallas de York se extienden a lo largo de unos cuatro kilómetros de longitud. Los tramos más antiguos fueron levantados en el siglo I, con la llegada de los romanos, aunque se conservan las murallas medievales. Se trata del tramo de murallas más largo y mejor conservado de toda Gran Bretaña. Para los habitantes de York, pasear por estas murallas es la actividad más relajan que pueden hacer en su ciudad. ¡Y para nosotros también!
  • La ciudad fue fundada como Eboracum en el año 71 d. C. por los romanos y la convirtieron en una de las dos capitales de la Britania romana. Más tarde llegarían los anglos, que llamaron a la ciudad Eoferwic, capital del Reino de Northumbria. Los vikingos tomaron la ciudad en el 866, renombrándola Jórvic, capital del reino del mismo nombre. Alrededor del año 1000 pasó a llamarse definitivamente York.
  • Una de las capitales del mundo toma el nombre de York y su condado: Nueva York. En 1664, los ingleses conquistaron la ciudad (Nieuw Amsterdam) y la rebautizaron con el nombre de Nueva York en honor al Duque de York y Albany.
  • La calle más corta con el nombre más largo se sitúa en York. "Whip-Ma-Whop-Ma-Gate" se llama esta callecita, en la actualidad unida a una plaza. En 1505 se la conocía como "Whitnourwhatnourgate", que podemos traducir como "¡Vaya calle!". Casi tardas más en decir su nombre que en recorrerla.


  • York Minster es la segunda catedral gótica más grande del norte de Europa, después de la de Colonia. También es la construcción más alta de York. En su extremo oeste se encuentra La Gran ventana del Oeste, conocida por su curiosa vidriera como "Heart of Yorkshire" (el corazón de Yorkshire). Cuenta la leyenda que los enamorados que se besan bajo esta vidriera seguirán juntos de por vida. En la parte sur se localiza un famoso rosetón, cuyos cristales (año 1500) conmemoran la unión de las casas reales de York y de Lancaster.
  • La sala Capitular de York Minster es una de las más grandes de forma octogonal y destaca la ausencia de columna central que sostenga la techumbre. La cubierta de madera, un diseño innovador, podía ser soportada solo por los contrafuertes. La sala se encuentra decorada con decenas de esculturas de cabezas, sin que haya dos iguales.
  • El popular nombre de "jamón de York" proviene de esta localidad, desde donde se extendió esta forma de elaborar el jamón. Fue el carnicero Robert Burrow Atkinson en 1860 cuando, en los sótanos del local ubicado en el Blossom Street, curó la carne cociéndola. Pero realmente, serían las tribus del norte de Europa las que idearían en principio esta forma de conservación de las carnes.  A fines del XIX los visitantes quedaron encantados con el "jamón de York" y esa denominación se extendería a otros lugares del Reino Unido y buena parte del mundo después.
  • El Yorkshire terrier es una raza canina que nació de la combinación de terrier escoceses e ingleses, cuando una parte de la población de Escocia se vio desplazada, debido a la Revolución industrial, al estado de Yorkshire (con capital en York) y de Lancashire.



  • York aparece salpicado de bicis amarillas que se colocaron para adornar la ciudad con motivo del paso del Tour de Francia en 2014 por la localidad (en su segunda etapa). Enganchadas a las vallas o colgadas en las paredes, de vez en cuando hacen su aparición varias de estas bicicletas en distintos sitios de la ciudad.
  • El peculiar barrio de The Shambles debe su nombre a un término en desuso para referirse a las zonas de mataderos. En sus calles había decenas de carnicerías y aún hoy se pueden ver en las fachadas los ganchos donde colgaban la carne. Muchas de sus casas son irregulares porque se compraba el solar por metros y se quería ampliar las casas en los pisos superiores.
  • En el Museo Nacional del Ferrocarril, el National Railway Museum, está la locomotora Mallard que en 1938 hizo el récord de velocidad al vapor de 126 millas por hora. También aquí podemos contemplar los vagones de lujo de las reinas Adelaida y Victoria.

Los pubs de York

  • Dicen que York tiene 365 pubs, uno para cada día del año (o noche), en los que tomar una buena pinta de cerveza, comer, escuchar música en vivo e incluso dormir. Algunos de estos pubs son de leyenda...
  • En York se encuentra el pub más encantado del mundo: The Golden Fleece. En este pub de suelos irregulares y paredes encantadas, que también presume de ser la posada más antigua de la ciudad, nos acompañan cuadros terroríficos, esqueletos y un halo de misterio entre cervezas y platos típicos. Un anciano demente y una joven que robaba a los clientes, asesinada en la época victoriana, son algunos de los espectros que lo frecuentan. Quien se atreva, puede dormir en alguna de sus habitaciones encantadas... pero de momento nos quedamos a comer y a disfrutar de la gastronomía de la zona.
  • El Yorkshire pudding es una oblea de masa horneada que se sirve junto a carne, originaria de aquí pero extendida como especialidad a todo el Reino Unido. Surgió como una manera de aprovechar los jugos que goteaban de las piezas de carne que se asaban, colocando debajo una masa en un molde. Hay que probarlo.

lunes, 13 de abril de 2015

Estampas de York: recorrido fotográfico por una ciudad de cuento


Recién aterrizada de un viaje de ocho días por Gran Bretaña, no me resisto a compartir estas estampas de York, que me ha robado el corazón. No en vano presume de ser la ciudad más bonita de Inglaterra. Una ciudad con un papel importante en la historia, capital de la Britania romana, del Reino de Northumbria y en la actualidad del condado de Yorkshire.

Una ciudad en la que el pasado vikingo se recuerda con espíritu festivo y que celebra la Semana Santa abriendo las iglesias a todo el público y con el chocolate como protagonista. York tiene la segunda catedral gótica más grande del norte de Europa (después de la de Colonia) y la mayor longitud de murallas que se conservan en buen estado de toda Inglaterra. Tiene pubs encantados, barrios medievales, la calle más corta con el nombre más largo, museos para todos los públicos... En fin, esta es solo una pequeña muestra y espero contaros mucho más.






















lunes, 30 de marzo de 2015

Los diez museos más extraños del mundo


Hay quien se acerca a los museos como una manera de relajarse, de abstraerse, de disfrutar. Pero probablemente alguno de estos museos de los que tratamos hoy nos produzca pesadillas. Otros despiertan nuestra curiosidad hasta límites insospechados. No se trata de arte o de arqueología, sino de objetos y seres extraños, increíbles e incluso inexistentes (según creencias, claro...). ¿Dónde están los museos más extraños del mundo?

En este vídeo hacemos un recorrido por esos diez espacios insólitos, viajando a Japón, a Estados Unidos, a la República Checa... y conociendo desde especímenes sorprendentes (humanos, animales...) a seres que rozan o directamente se inscriben en lo sobrenatural. ¿Conoces alguno de estos atípicos museos?
  1. El Museo de criaturas monstruosas o Gensou Hyouhon Hakubutsukan, en Japón es escalofriante. No apto para todas las sensibilidades ya que se trata de una colección de criaturas que parecen salidas de nuestra peor pesadilla o de la mente de algún retorcido creador de historias terroríficas.
  2. El Museo del penela Faloteca Nacional de Islandia es probablemente la única en el mundo que contiene una colección de especímenes fálicos pertenecientes a varios tipos de mamíferos que se encuentran en un solo país. A pesar de que se esboza una sonrisa en el lector, se trata de un espacio serio donde se propone un estudio en el campo de la falología de manera organizada y científica. Su colección consta de doscientos ochenta penes y partes de este miembro pertenecientes a casi todos los mamíferos marinos y terrestres de Islandia. ¡Próximamente también de homo sapiens!
  3. El Museo de los instrumentos de tortura en Praga no lleva a esos rincones terribles de la mente humana, capaz de instaurar los sufrimientos más extremos en sus congéneres. Herejes, brujas y enemigos del estado eran torturados o quemados en la hoguera. Una visita impactante en uno de los museos de la tortura más completos de Europa, con decenas de instrumentos que por desgracia fueron utilizados realmente.
  4. El Museo del sexo en Ámsterdam nos propone un recorrido menos inquietante. También conocido como “El Tempo de Venus”, se considera el primer museo del sexo construido del mundo. En él podemos contemplar una gran colección de piezas eróticas, fotografías, cuadros, grabaciones, objetos sexuales... Se ha convertido en uno de los museos más visitados de la ciudad.
  5. El Museo de los parásitos en Tokio (Meguro Parasite Museum), que ofrece una extensa exposición sobre la mayoría de parásitos que pueden llegar a alojarse en el cuerpo humano o en el de las mascotas. Fruto del trabajo de profesores especializados en parasitología, en el museo se alojan distintos parásitos de medidas inusitadas en ocasiones y todos con una historia médica detrás, algunas capaces de revolver el estómago...
  6. El Museo de la brujería y el vudú en Nueva Orleans, un pequeño museo dedicado a la historia de la religión vudú. Aquí encontramos máscaras rituales, muñecos de trapo destinados a ser torturadores a distancia y otros instrumentos utilizados por las sacerdotisas del vudú, especialmente de "la reina del vudú" en la ciudad,  Marie Laveau. En el mismo espacio podemos comprar pociones mágicas o hacernos leer el futuro por una médium.
  7. El Museo de objetos médicos extraños, en Filadelfia, con una colección originalmente donada por un médico en 1858 y que en la actualidad acoge múltiples objetos médicos y reproducciones de casos médicos curiosos. 
  8. El Museo Internacional del ovni (Roswell UFO Museum), situado en el antiguo teatro de Roswell (Nuevo México, Estados Unidos), nos traslada a las películas de ciencia ficción, que a veces no parecen tan ficcionales... El museo se fundó en 1992 para ofrecer información sobre extraterrestres, platillos voladores, abducciones y todo lo relacionado con el incidente de Roswell. 
  9. El Museo del crimen en Londres, conocido durante un tiempo como el Museo Negro (Black Museum). Ubicado en las dependencias de la popular policía metropolitana de Londres, Scotland Yard, solo se puede visitar previa solicitud. Con un apartado exclusivo dedicado a Jack el Destripador, se recogen armas y se reproducen crímenes y víctimas desde el siglo XIX a la actualidad.
  10. El Museo del demonio (Museo Žmuidzinavičius) en Kaunas (Lituania), dedicado a coleccionar y exhibir esculturas y tallas de demonios procedentes de todo el mundo. Con una colección de unas 3000 piezas exhibidas, algunas relacionadas con mitos folclóricos y otras expresan ideas políticas diversas, refiriéndose a "demonios" más reales...
¿Qué os parece este recorrido por los diez museos más extraños del mundo? ¿Conocéis alguno personalmente? Yo admito que hay algunos a los que no me acercaría... para prevenir pesadillas. Ya tan solo viendo las imágenes es posible que no me libre de algún mal sueño hoy.

Foto: Jim Fischer en Flickr-CC

lunes, 23 de marzo de 2015

Palma de Mallorca, la mejor ciudad del mundo para vivir (aunque también tiene sus defectos...)



He tenido la suerte de vivir y trabajar en Palma de Mallorca en un par de ocasiones y con un precioso recuerdo de esa etapa, en parte también culpa de la propia ciudad, conocida como "ciutat" en toda la isla. Palma tiene un precioso casco histórico, un clima envidiable, la espectacular fachada al mar, playas a las que puedes acercarte andando, deliciosa gastronomía (si sabes huir del circuito turístico, lo cual a veces es complicado) y la Sierra de Tramontana, Patrimonio de la Humanidad, o algunos de los pueblos más bonitos de España, a un paso.

Por todo ello el diario "The Times" ha escogido a Palma de Mallorca como la mejor ciudad para vivir en el mundo. La ciudad balear encabeza una lista con los 50 lugares predilectos del planeta según el equipo de periodistas de viajes del diario, basándose en datos y estadísticas sobre el clima, la calidad de vida y el entorno. Además, se destaca la conexión de Palma con la cultura británica y en definitiva la capital balear se recomienda para unas vacaciones o para trasladarse definitivamente.

La ciudad española supera a lugares como Berlín (mejor gran ciudad con un presupuesto ajustado), Toronto (mejor destino para los urbanitas), Auckland (mejor ciudad marítima) y Hoi An en Vietnam (mejor urbe gastronómicamente hablando). Todo se puede leer en el artículo "Best Places to Live in the World: Earthly pleasures" ('Los mejores lugares del mundo para vivir: Placeres terrenales'). Según los redactores, Palma es "una de las más pintorescas ciudades españolas que pensamos que lo tiene todo".


Bueno, diría que Palma de Mallorca lo tiene casi todo, junto a los atractivos que he mencionado al principio destacaría que tiene ocio para todos los públicos, hay zonas para salir de noche, zonas de esparcimiento para los niños, una bonita arquitectura, bastante oferta cultural (aunque no hay que dejar de consultar la agenda del resto de la isla), lugares para todo tipo de compras (¡tiene mercado, tiendecillas tradicionales, Ikea y Corte Inglés!)... Y aunque la playa no es de las mejores de la isla, tenerla cerca es un plus.

Pero, una de las cosas que eché en falta nada más llegar a la ciudad es la mala conexión en transporte público con otros lugares de la isla. Cierto es que en el artículo de "The Times" señalan que Palma es la puerta de entrada a una isla encantadora, pero ojo, esa puerta no es tan fácil de abrir. Por eso, si vas a vivir a la isla, conviene tener coche para moverse. Necesitas coche, diría yo, si no quieres que "el efecto isla" te engulla.

Otro de los pequeños inconvenientes con los que me encontré en Palma es que los domingos la ciudad queda medio desierta. Mucha gente sale a otros lugares, de excursión a pasar el día o porque tienen una segunda residencia en otro lugar de la isla. De modo que, teniendo sus ventajas (al final sacas el lado positivo de todo, ¡y es toda una experiencia también recorrer sus calles vacías!), también puede torcerse el día si quieres hacer alguna compra o comer fuera de los lugares del circuito turístico.

Y aquí entro en otro de los inconvenientes que, a mi parecer, tiene Palma de Mallorca. Y ese es que el turismo que invade la isla también acapara la ciudad. Los precios suben, la calidad baja en ocasiones. Si eres novato en la ciudad, te la pueden "pegar" más de una vez. Hay zonas como la cercana a la Catedral (la Sé) o la Lonja en los que es difícil encontrar un bocadillo o un café a un precio razonable.

Por último, señalar que vivir en Palma, al igual que vivir en cualquier otro punto de la isla o, en general, en cualquier isla, tiene la desventaja de que para salir no puedes coger "carretera y manta". La sensación de aislamiento a veces es literal y es algo que muchas personas no pueden superar, aunque he de reconocer que yo me acoplé bastante bien en este sentido y solo lo noté en un par de ocasiones (por ejemplo, cuando te cancelan un vuelo en el último momento; pero, ¿no me hubiera pasado lo mismo estando en la península?). Sabes que para viajar has de hacerlo en avión (hay que empadronarse para beneficiarse de los descuentos de residente) o en barco y a veces es complicado encontrar opciones asequibles. Podéis imaginar que, para alguien acostumbrado a viajar a menudo, esto puede resultar un escollo.

Claro, que estas desventajas de Palma de Mallorca quedan superadas por otros muchos encantos. Rincones sorprendentes como sus patios o las coloridas Ramblas llenas de flores, pequeñas tiendas con algunas de las ensaimadas o sobrasadas más fabulosas de la isla,  pubs donde pasarlo en grande con tu música favorita, museos para recrearse, teatros para entretenerse, restaurantes y cafés en entornos únicos, parques y paseos para hacer deporte o disfrutar del cine de verano... Buenos, bueno... la morriña ya empieza a hacer efecto... Aquí os dejo algunas fotos más de la ciudad a la que espero volver muy pronto.






lunes, 16 de marzo de 2015

Los relojes de flores más espectaculares del mundo


Tic tac, tic tac, tic tac... Vivimos condicionados por el tiempo y la hora rige nuestras vidas. En nuestras muñecas, en las paredes, en los teléfonos... nunca nos separamos de ellos. Pero no todos los relojes son iguales ni los contemplamos con la misma inquietud o prisa. Frente a algunos, el tiempo parece detenerse.

De arena, digitales, analógicos, de cuco, de pulsera, astronómicos... algunos nos maravillan. ¿Qué tal si hoy nos fijamos en los relojes de flores? Relojes florales que combinan naturaleza con artilugio, relojes cambiantes con las estaciones que también marcan el paso del tiempo con sus agujas.

Entre los pétalos, los estambres y hojas los minuteros avanzan imparables, como avanza la vida de esas flores, acostumbradas a posar frente a las cámaras. Por eso a menudo son cambiadas, cuando precisamente el paso del tiempo hace mella en su esplendor, para que el reloj siga luciendo hermoso. Así como a las viejas estrellas de la pasarela, televisivas o cinematográficas las van reemplazando nuevas caras. Esclavos de la imagen, esclavos del tiempo, al fin y al cabo.

Con sus inevitables cambios, estos son algunos de los relojes de flores más sorprendentes del mundo.


  • En Viña del Mar, a 125 kilómetros de Santiago de Chile, tenemos tal vez  uno de los relojes de flores más famosos del mundo (foto de portada). Fue creado en el año 1962, cuando Viña del Mar fue una de las sedes escogidas para el Campeonato Mundial de Fúlbol celebrado en Chile. Se creó este reloj hecho completamente de flores, con un mecanismo traído especialmente de Nauchatel, Suiza. Enseguida pasó a convertirse en símbolo de la ciudad y foco de atracción turística. En 2005 se cambió el funcionamiento del reloj por un sistema controlado por satélite y se añadió musica de campana que puede ser diferente a cada hora.





  • El reloj floral de Edimburgo presume de ser el más antiguo del mundo, plantado por primera vez en 1903. Se encuentra en los Jardines de la Calle de los Príncipes (Princes Street Gardens) y cada primavera luce renovado, ya que se replanta dándole un aspecto diferente y conmemorando un evento o aniversario. Está formado por 3000 plantas y flores de diferentes especies. En la foto superior, lo vemos dedicado a Londres 2012.

  • El Reloj de flores de Guatemala se encuentra a la entrada del aeropuerto Internacional La Aurora en la ciudad de Guatemala. Fue inaugurado en 1965 y posee una maquinaria francesa Lamy & Lacroix, originaria del siglo XIX.



  • El Reloj Florido de Ginebra (el Horloge Fleurie, foto superior) es uno de los símbolos de la ciudad suiza que rinde homenaje a la famosa puntualidad de los relojes originarios de aquí. El reloj floral está situado en el Jardín Inglés, en la ribera del lago Lemán, desde que allí se colocara en 1955. Para dar un aspecto diferente a los distintos círculos concéntricos, se vuelven a plantar flores variadas al comienzo de cada temporada del año. Dicen que el segundero del reloj,  con sus más de 2'5 metros, es el más grande del mundo. También es cierto que la mayoría de relojes florales prescinden de esta aguja...




  • Vamos ahora a otro reloj de récord, el que dicen que es el más grande del mundo, formado por nada menos que 80.000 flores y un diámetro de más de 19 metros. Es el reloj floral de Kiev, Ucrania. La aguja de los minutos mide 5 metros y la de las horas, tres (foto superior).

  • Mucho más pequeño, el reloj de flores de Petrópolis, a 68 kilómetros de Río de Janeiro (Brasil) se construyó con motivo del 150 aniversario de la independencia del país carioca. Es el reloj de agujas más grande de Brasil y marca el paso de las horas acompañado por un sistema digital de música. Está ubicado cerca de la Casa Santos Dumont, frente a la Universidad Católica de Petrópolis y se ha convertido en un importante atractivo turístico de la ciudad.

  • En México encontramos varios ejemplos, como el reloj floral de Zacatlán, el de Nueva Laredo o el más conocido, en Ciudad de México. Es el Reloj de flores de Parque Hundido (nombre con el que se conoce el Parque Luís Gonzaga Urbina. Fue creado en 1977 por una prestigiosa casa relojera de Puebla y tiene un diámetro de 10 metros. Cuanto a las numerosas flores, toneladas de piedras de río adornan esta peculiar esfera.

Otros lugares en el mundo donde podemos ver relojes naturales son Temaikén o Tucuman en Argentina, la estación hidroeléctrica Sir Adam Beck junto a las Cataratas del Niágara (Canadá), Caguas (Puerto Rico)... A ellos se suman muchos otros relojes más anónimos para deleite de los paseantes cotidianos.

Las esferas de estos relojes combinan colores que varían a lo largo del año. A veces, con los rigores de algunas latitudes, se tiñen de blanco. Con la primavera las tonalidades se multiplican y adquieren todo su esplendor. Colores mimados, conscientes del valor que tienen como atracción turística la mayoría de ellos.

Solo hay una cosa que no cambia, y es la precisión de las agujas para marcar las horas sobre el manto natural. Por suerte, si estamos contemplando alguno de estos relojes de flores en el mundo, lo más probable es que estemos de vacaciones y no seamos esclavos del reloj. O al menos no tanto como durante el resto del año...

Fotos: Muchael Coghlan, SuedeheadZaldy CamerinoJennifer Boyer en Flickr-CC

domingo, 15 de marzo de 2015

¡Ya están aquí las Fallas 2015!


Huele a pólvora y el estruendo nos sobresalta en varias ocasiones. La música suena en las calles, la leña arde bajo las paellas, los buñuelos de calabaza flotan en aceite hirviendo... Todo indica que ¡ya están aquí las Fallas de Valencia!

Y aunque la "plantà" oficial de los monumentos infantiles es hoy, ayer ya pudimos ver algunas de las fallas, tanto de las pequeñas como de las grandes, alzándose en distintos puntos de la ciudad. Las calles empiezan a cortarse, así que dentro de poco, cuando ya todos los monumentos estén en sus puestos, habrá un pequeño caos para circular. Nada que no se acepte con resignación y el buen humor que dan las fiestas.

Y es que, aunque algunos valencianos, aprovechando los días de vacaciones, deciden "huir" de las aglomeraciones y el ruido de estas fechas, en las que a menudo se une la noche con el alba sin solución de continuidad, donde el baile, la música, la pólvora lo inundan todo... la mayoría decide disfrutarlo y no perderse ni una.

Reconozco que, con niñas pequeñas, no es fácil. Por eso últimamente solo vemos las Fallas "a trocitos". Pero ayer pudimos pasear un poquito y probar los típicos y deliciosos buñuelos de calabaza ("bunyols") incluida una versión de buñuelo con higos. ¡No os vayáis de Valencia sin probarlos!






Seáis de los que estáis en Valencia disfrutando de las Fallas a diario, sea de los que acudís en las fechas grandes para vivir "la festa", seguro que encontráis algún puesto callejero con los tradicionales buñuelos (¡que no churros!), así que no os privéis de probarlo... porque no todo va a ser paella o embutido...

Aquí os dejo algunas imágenes más del paseo por Valencia, por el barrio de Benimaclet en Fallas, muy animado ayer y preparándose para los días grandes sin descanso... La mascletà ya lleva unos cuantos días (se inauguró con el famoso "caloret" de la alcaldesa), pero quedan muchos eventos hasta llegar a la "cremà" o quema de los monumentos.

Nos olvidéis consultar la agenda completa de actividades para no perderse nada de las Fallas de Valencia 2015. ¡Bones festes!







sábado, 7 de marzo de 2015

Abrazada a un olivo milenario: la Morruda





El momento para abrazar a esta maravilla de la naturaleza no era el más propicio. La lluvia, incansable y monótona, nos acompaña durante todo el fin de semana en el que estamos conociendo la comarca del Alto Palancia, en Castellón. Eso sí, sin que decaigan los ánimos. Por eso no me resisto a refugiarme entre sus ramas y el olivo milenario La Morruda se deja abrazar... ¡aunque los brazos no abarcan un tronco tan inmenso!

Vaya tontería, pensaréis algunos. Pero, ¿habéis probado a abrazar un árbol? Produce una sensación de tranquilidad, te hace sentirte más cerca de la naturaleza de la que formamos parte y además repartimos un poquito de cariño... No soy de las que hablan a las plantas, ¿eh? Pero tocar el grandioso tronco de este olivo, que ha visto pasar tantísimo (¡unos 1500 años!), produce una sensación especial.

Allí, bajo la lluvia, con los compañeros del blogtrip #AceiteCastellón, intentando salvaguardar las cámaras del agua, pude experimentar por un momento esa tranquilidad y sabiduría silenciosa de la naturaleza.

Pero si nos olvidamos de misticismos, ¿qué más sabemos de la olivera milenaria La Morruda?



Se encuentra a poca distancia de Segorbe, capital del Alto Palancia,  en la Sierra Calderona.  Las espectaculares medidas del olivo milenario son 7’95 metros de altura total desde el suelo hasta la punta de la copa,  14’60 metros de diámetro de la copa y 6’75 metros de diámetro del tronco. Tiene una edad aproximada de 1550 años.

Ha sido declarado "árbol monumental", lo cual impide que sea arrancado para trasladarse a otro lugar, como adorno de jardines, por ejemplo, que está muy de moda. En una zona fértil de cultivos, me sorprendió la cantidad de olivos, que dan lugar a otra de las riquezas de la zona, su aceite.

El curioso nombre de la olivera procede de la variedad de oliva, la morruda, característica de la zona, deliciosas aliñadas y que dan un aceite de sabor intenso, frutado, con un toque amargo y picante y notas de tomate.

Por cierto, que pude comprobar el sabor intenso de los aceites de la zona, con relevancia de la variedad de la Sierra de Espadán, en una cata que realizamos en el interesantísimo Museo del aceite La belluga, en Segorbe. Allí, entre otras muchas curiosidades, podemos ver una reproducción de un corte del tronco del popular olivo milenario La Morruda. Pero ese no se puede abrazar...

Fotos: Eva Paris
En Diario del viajero: Diez paradas imprescindibles en el Alto Palancia