sábado, 29 de diciembre de 2007

Los lugares más espectaculares para recibir el nuevo año


Recibir el año nuevo puede ser motivo de celebración, de reflexión, de recuerdos o de olvido. No todo es plantarse ante la tele para ver al pasadete Ramón García o (por dios!) a los insufribles matrimonios. Se puede celebrar a lo grande entre multitudes desbocadas o en la intimidad. Se puede simplemente no hacer nada especial. No en todas las culturas corren las burbujas y estallan fuegos artificiales. Ni siquiera nuestro 31 de diciembre significa nada para medio mundo.

Pero para muchos es un momento especial. Hacemos un recorrido por 9 lugares que reciben nuestro año nuevo de un modo especial. En cualquier caso, feliz entrada de año a todos, elijáis lo que elijáis.

La foto que encabeza este artículo corresponde Sydney (Australia), con el Puente Harbour y el espectacular edificio de la Ópera entre increíbles castillos de fuegos, iluminando una de las primeras celebraciones mundiales del año nuevo. Un millón de habitantes de Sydney y unos 300.000 turistas cada año pasan esta especial y calurosa noche aquí, bien en tierra firme, bien disfrutando del espectáculo desde alguna embarcación.


Edimburgo, en Escocia. El Castillo se ilumina entre destellos multicolores. Las celebraciones empiezan tal día como hoy 29 de diciembre con procesiones varias, y no finalizan hasta el 1 de enero. Estamos en Escocia: aquí corre el whisky y la cerveza.


Río de Janeiro, en Brasil. El calor invita a la mayor fiesta en la playa. Fuegos artificiales, música en vivo y cócteles explosivos esperan a toda la ciudad en las playas de Copacabana e Ipanema. El paraíso de festeros, solteros y bailones.


Cambiamos al frío de Moscú para recibir el año nuevo. Hasta la Plaza Roja se tiñe de espectáculos de láser y conciertos de rock. Cómo no, vodka para calentarse.


Las Vegas, en EEUU, reciben el año entre casinos, hoteles de lujo y de nuevo fuegos artificiales. Unas 300 perrsonas disfrutan de las calles cortadas para ellos en una celebración que rivaliza con la de Nueva York.


Tenemos que viajar a Oriente para recibir el año de un modo tranquilo. La meditación y los rezos son habituales en Tokio y en todo Japón. Los fuegos artificiales dan paso a los toques de campana de los templos. Éste será tu lugar si buscas serenidad y el espíritu zen.


El descenso de una gran bola de cristal ante la multitud en fin de año es una de las imágenes más conocidas en todo el mundo. Estamos en Times Square, en Nueva York. Aunque existen otras muchas opciones, como Central Park o el puente de Brooklin.


En Roma, tras la tradicional cena de San Silvestre, amenizada con lentejas en lugar de nuestras tradicionales uvas, la gente se reúne en la Piazza del Popolo para seguir bebiendo y bailando. Otros rituales son más modernos, como lanzarse al río Tíber desde el puente Cavour. Sólo para intrépidos.


Pocos escenarios con tanta historia como éste. En Atenas la plaza Kotzia acoge fuegos artificiales y bailes tradicionales. Las celebraciones son más familiares que en otros lugares. En año nuevo, al que le toque la moneda escondida en el interior de un dulce típico tendrá suerte. Parecido a nuestro Roscón de Reyes.

Lo dicho, elige tu lugar, la cena, las uvas, las lentejas, los garbanzos, el cava, el champán, la cerveza, el whisky... pero sobre todo la compañía, y disfruta de la entrada al 2008 a tu manera.

Vía: Concierge

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